A veces desayunamos canciones que permanecen en la cabeza durante el resto del día, como una banda sonora que marca el devenir sentimental de la jornada. Y esta mañana, bien temprano, Antonio Luque proponía un tema que lleva camino de perdurar más allá de esta noche. Este día raro sin estación ha quedado ya impregnado por la sensible, oscura y romántica bestialidad de Cass McCombs y su tema “The Executioner’s Song”, de su álbum Catacombs (Domino Records 2009). Una imperdible maravilla.
November 6th, 2009 at 11:26
tu lo has dicho, una imperdible maravilla. Gracias